MUDANZA
Ya no puedo más con blogia,desisto, mi nueva vivienda es la siguiente: http://pilistruski.blogspot.com/
Mariposas.

En incontables ocasiones se habla de cambios. Normalmente los cambios se ven como algo negativo y la razón de ello es muy simple: Nos aterra lo nuevo, nos confunde y nos aturde dejándonos en un estado de semiinconsciencia que no nos permite actuar con claridad. Los acontecimientos se dejan entrever de manera confusa, son impredecibles, y como los seres más soberbios del planeta detestamos no conocer la respuesta, no saber que va a pasar e irónicamente, el resultado del desconcierto, contrapuesto y dual al aturdimiento, nos mantiene en vilo, alerta, esperando la siguiente escena en la que el monstruo aparecerá por detrás al cese de la música y cuando creemos que va a parecer, no lo hace haciendo que bajemos la guardia para sorprendernos al instante justo en el momento en el que más vulnerable somos. Los cambios inducen miedo que provoca el aferramiento, el estancamiento, la involución. Si quisiera hacer una prueba, que no voy a hacer y saliera a pie de calle en plan reportera con el bulo de llevar a cabo una estadística de esas estúpidas, preguntando en mi ciudad cuál es el sentimiento más poderoso del mundo, ese que comunica a las personas y que logra proezas inalcanzables, estoy convencida que la respuesta sería amor, y aquí entro en discordia con mi suposición de la respuesta y mi respuesta, pues mi contestación seria el miedo. El miedo hace la evolución, no el amor. Las guerras, el despliegue científico más importante de todos los tiempos se produjo y se seguirá produciendo por ellas. Infundir terror, avanzamos haciendo que nos teman, no que nos amen, es triste, pero es así y el miedo, esa sensación tan poderosa, indescriptible, que nos aisla, que nos hace torpes, vulnerables, que congela extremidades, que hace vibrar cada átomo de nuestro cuerpo, que nos deja confusos, indefensos, perdidos, ese miedo habita en los cambios.
La crisálida que nunca abre el capullo y se queda en gusano, ese es el ser humano por naturaleza. Somos el gusano, algunos intentamos llegar a capullo y unos pocos afortunados logran la hazaña de convertirse en mariposa, romper la barrera de lo desconocido y vencer al miedo de cambiar.
Hoy,Sardinas a la plancha.

...Y se enterró la Sardina, y con ella se esfumaron las máscaras, los confetis, los matasuegras, las pelucas, los pestilentes plagios, las ridículas imitaciones, burdas copias de una realidad no menos fantasiosa que vuelve a la normalidad tras estos días festivos de carnaval. Remontarse a los orígenes es un procedimiento muy típico para entender y explicar las cosas. La casa no se puede empezar por el tejado, más de todos es sabido que sin tejado no hay casa, conocimiento que me llevó a interesarme un poco por los orígenes del carnaval, y he aquí la sorpresa que me llevé al enterarme de que éstos no proceden de las típicas y peliculeras celebraciones propias de las épocas de los bailes de máscaras que se hacían en palacio para entretenimiento y disfrute de la corte, sino que los orígenes de los carnavales están ligados nada más y nada menos que con el catolicismo (iglesia que robó esta tradición pagana durante la edad media y que hizo suya) , situación de la que debería haberme percatado y que por mi poca cultura religiosa, más bien desinterés, no fui capaz de hilar, Miércoles de ceniza, Cuaresma…todo estaba ahí, delante de mis narices gritándomelo y yo simplemente oía, pero no escuchaba.
Carnaval: del latín vulgar carne-levare, que significa ’abandonar la carne’, ¿Os es familiar? Por que a mí me huele a podrido: Introducción al aDiós del bistec de ternera de los viernes.
Una de las cosas que me llama la atención de la vinculación con la iglesia católica es que ya simplemente por definición al carnaval se le considera una festividad en la que impera la permisividad y el descontrol (no lo digo yo, lo dice la wikipedia) Contradictorio ¿Verdad?
Sexto y Noveno mandamiento- No cometerás ni consentirás actos impuros. Abstente de beber copichuelas en carnaval, inhíbete todo lo posible para no llevarte al huerto a nadie y convertirte en pecadorrrr.
Décimo mandamiento- No codiciarás bienes ajenos. Abstente de presenciar las cabalgatas, no te molestes en mirar los disfraces de los demás, seguramente serán mejor que el tuyo. A pecarrrrr.
De lo malo podrían replicarte:
Tercer mandamiento- Guardar el dia del señor. Probablemente el 80% de la población sea capaz de cumplirlo, ni Dios se levantará de la cama. Bendita Resaca
Octavo mandamiento- No levantarás falso testimonio ni mentirás. Es un dicho popular aquel que dice que ni borrachos ni niños mientes. Que buenas son las fiestas.
Tras estas grandes contradiciones tan propias de la iglesia solo me queda decir que después de haber reducido a cenizas la sardina (destrucción de los errores del año anterior,vía térmica) el año que viene mi traje será morado y representaré concienzudamente la discreción, penitencia y dolor. De aquí en adelante toca hacer las cosas sabiendo por qué, pues la ignorancia no nos hace libres.
Escribe

Hace unos días leí en un periódico de estos ejemplares gratuitos que abarrotan las estaciones de transporte y lugares estratégicos en horas punta, como el respetado Stephen King arremetía violentamente por medio de armas verbales contra un congénere suyo, es decir contra otro escritor, en este caso escritora. El famoso escritor conocido por ser uno de los reyes de la novela de terror se atrevió a decir que Stephenie Meyer, la autora de la saga Crepúsculo que tan asquerosamente está de moda hoy en día, no es buena, que es incapaz de crear nada que merezca la pena y que su éxito se debe exclusivamente a adolescentes (chicas) que ven en ella la revelación del sexo para el cual aún no están preparadas. No voy a juzgar sus declaraciones, pues en cierto modo entiendo lo que quiere decir cuando dice que “no es buena” (que literariamente está poco cultivada, mas bien diría yo). no es esto lo que me ha llamado la atención de las declaraciones sino el hecho de considerarla mala escritora, porque ¿qué es ser buen o mal escritor?¿Hablamos de bueno escritores cuando nos deslumbran con historias plagadas de descripciones sublimes repletas de figuras retóricas y adjetivos tan cultos que necesitamos tener un diccionario en mano para entenderlos y un estudio minucioso de las frases en sus contextos para descubrir lo que el autor nos quiere decir? .¿Lo que quiere expresar? o por el contrario hablamos de buenos escritores cuando la historia se vuelve tan absorbente que no puedes parar de leer, cuando la pausa te mantiene en vilo y tienes la necesidad de continuar leyendo aunque sólo sea otra línea más? Stephenie Meyer no materializa ni por asomo la primera situación, sin embargo puede decirse que es una maestra de la segunda, ¿Es buena o mala? Juzguen ustedes.
Esta situación no es nueva y ha generado multitud de debates disfrazada bajo apariencias distintas, como por ejemplo, Best –Seller- Best-Rubbish, Libro premiado-Libro agraciado, y cómo en la mayoría de los debates, no hay consenso. Personalmente soy de las que opino que un best seller no tiene que ser una porquería, que hay buenos libros que han sido, son, fenómenos de venta. No lo veo como algo incompatible, sin embargo también soy de las que afirmo que no todo libro premiado es buen libro, creo que los Premios Planeta son un buen ejemplo de cómo un mal libro puede ser un buen libro por ganarse una Estatuilla Dorada, vendida al mejor postor. No voy a continuar con el debate, pues es prácticamente como hablar del aborto, nunca se llegará a un acuerdo.
Mitología instructiva.

Muchos nombres suelen dar una ligera idea de su significado o a que se refieren. Cuando escuchamos la palabra bioética lo primero en lo que nos fijamos, vamos, lo primero en lo que yo al menos me fijo es en “bios” y en “ética” como entidades separadas lo que lleva a pensar irremediablemente que va a tener que ver algo con la vida. Lo relacionas con la medicina y con otras muchas ciencias enfocadas desde un punto de vista ético o que podemos llamar vulgarmente filosófico para hacerlo así más masticable. Esta semana estoy haciendo un curso de verano de estos que imparten las universidades, que no tienen gran trascendencia y que raramente son interesantes y no sé si es porque la mayoría de los ponentes son licenciados en derecho, que prácticamente recurren a el en todas las charlas. Precisamente la primera charla que he tenido esta mañana partía de la premisa que sugiero al principio y tenía un nombre bastante sugerente “Prometeo contra Zeus, ¿Por qué “Bios” necesita ética?” Para darnos una definición de la bioética, el licenciado recurrió a la mitología griega, en particular al Mito de Prometeo, versión de Platón, el tan conocido Protágoras del que seguramente casi todos hemos oído hablar. Según este mito, Dios, Zeus, una vez “fabricó” al hombre, ordenó a dos hermanos titanes darle “vida” a ese hombre que hasta el momento solo era materia particulada (cosa que me recuerda ahora mismo a cuando Dios, “nuestro Dios les echó el “aliento” a Adán y Eva). Los elegidos, como no, eran Epimeteo y Prometeo. Todos sabemos que Epitemeo le dijo a su hermano que él se encargaba del asunto, quizá por culpa de su nombre “el que comprende las cosas después” o quizás por no ser tan sabio como su hermano Prometeo “el que prevé” Epimeteo se lió con cosas menos importantes y cuando llegó a repartir virtudes al hombre, las había agotado todas. Prometeo, para no dejar el trabajo mal hecho tuvo la feliz idea de robar a Efesto y a Atenea el fuego y la sabiduría de hacer las cosas. Zeus evidentemente se enfadó mucho con el osado titán y le reprendió por haberle dado el fuego a los hombres alegando que no les iba a servir para nada porque el hombre carecía de sentido de la justicia, de pudor, de sabiduría política. Para paliar el error de Prometeo, Zeus a través de su mensajero Hermes distribuyó a todos los hombres por igual esa sabiduría política que les faltaba y precisamente a esta simbiosis entre el conocimiento técnico y el sentido político, social, es lo que se conoce como movimiento bioético. Alejándonos del mito o de esta especie de parábola que pretendía simplificar las cosas, y una vez aclarados los 2 constituyentes de la bioética, el ponente prosiguió su charla, ya en términos más actuales y ciertamente más acordes a la realidad. Evidentemente, como casi toda corriente de pensamiento la bioética tiene cabida en sociedades avanzadas, democráticas, no escalonadas ni con sistemas verticales y precisamente sus distintas concepciones derivan de los distintos valores y actitudes sociales, ese tan conocido pluralismo moral que hace que la unanimidad sea una utopía y aquí es entonces cuando el derecho entra en acción y actúa de ligante entre los principios y la práctica, permitiendo la funcionalidad del sistema. Quizás puede que se debiera a mi ignorancia en el tema, pero la bioética no la relacionaba tanto con el mundo del derecho, pues me parece un mundo demasiado pragmático en el que poco tienen cabida las explicaciones emocionales, pero visto desde un punto práctico, cuando no se llega a acuerdos es la única solución más o menos viable.
Otro de los muchos ponentes del curso se ciño a hablarnos de la bioética pero ya de una manera más real, por lo que surgió el recurrente tema de la clonación reproductiva y la clonación terapéutica, así como la eutanasia y los testamentos vitales (aprobados hace un par de meses en Asturias y conocidos aquí como Instrucciones previas). Como me parecen temas muy interesantes les dedicaré a lo largo de esta semana dos o tres entradas para no enrollarme demasiado ahora y hacer de esta entrada una tortura insufrible. Lo que pretendo con esto es dar a conocer el significado de bioética yendo mas allá del concepto previo deducido y posiblemente acertado que tenemos de esta disciplina, y lo he relatado con el ejemplo de la mitología porque a mi personalmente me ha entretenido y no se me ha hecho tedioso. También quería resaltar mi “sorpresa” de tanta referencia al derecho porque no me parece un ámbito de saber que sea precisamente muy “ético”, pero quién soy yo para decir nada.








